La esterilización del instrumental exige realizar una serie de etapas sucesivas que tienen por finalidad de asegurar la eficacia de todo el proceso.
Son el conjunto de enfermedades que afecta a los tejidos (encía y hueso) que rodean y sujetan a los dientes naturales y a los implantes dentales.
Su naturaleza es inflamatoria y su causa infecciosa (causadas por bacterias presentes en la placa y en el cálculo dental) y, dependiendo de su grado de afección, reciben el nombre de:
La periodontitis ( también conocida como “Piorrea”), es una infección bacteriana producida por las bacterias existentes en la placa bacteriana y el sarro, estas bacterias producen la reabsorción de los tejidos de sostén del diente (hueso, ligamento y encía). Al perder sujeción, los dientes se mueven y finalmente se caen o requieren ser extraídos.
Sí, la periodontitis tiene tratamiento si se detecta en estadíos iniciales o moderados, pudiendo evitarse que los dientes se pierdan. Hay casos en los que el estado es más avanzado, en los que podemos alargar la vida de los dientes. Si el deterioro es excesivo será necesario realizar la extracción de la pieza.
No podemos decir que exista transmisión genética de padres a hijos, pero lo que sí se ha demostrado es que hay personas que tienen una mayor predisposición a tener periodontitis que otras.
Se ha demostrado una transmisión bacteriana entre parejas, así como de madres a hijos, pero aunque la presencia de bacterias es necesaria para la aparición de la enfermedad, su mera presencia no implica que el paciente desarrolle periodontitis, ya que la periodontitis es una enfermedad multifactorial, donde influyen factores como la genética, el estrés, determinadas enfermedades (inmunológicas, diabetes …) o el consumo de tabaco.
Mucha, el tabaco es probablemente el factor secundario más importante en la aparición y el progreso de la periodontitis. El tabaco produce una disminución de la calidad de las células defensivas, por lo que las bacterias encuentran menos impedimento para progresar en un paciente fumador que en uno que no fuma. Además hay estudios que han demostrado que los pacientes con una genética positiva para desarrollar periodontitis, que además fuman, multiplican exponencialmente la probabilidad de desarrollar la enfermedad. Por todo esto es muy importante que el paciente que comienza un tratamiento periodontal disminuya el consumo y a ser posible deje de fumar.
El primer signo de alarma que el paciente puede notar es sangrado en la encía, esto ocurre como consecuencia de la inflamación que produce la placa bacteriana sobre la encía (gingivitis). Los pacientes fumadores no tienen tanto sangrado, debido a la vasoconstricción que produce el tabaco, por lo que no notan este signo de alarma.
Hipersensibilidad: Se produce como consecuencia de una exposición de la raíz al perderse el hueso y la encía que la cubren.
Movilidad: Como consecuencia de la falta de sujeción, los dientes comienzan a moverse.
Mal sabor y mal olor de boca (halitosis), como consecuencia de productos liberados por las bacterias, ambos síntomas mejoran con el tratamiento periodontal.
Por lo general no se puede recuperar, el objetivo del tratamiento es detener la progresión de la pérdida ósea para de esa forma evitar que se pierdan los dientes aunque en determinadas situaciones sí somos capaces de regenerar el hueso perdido, mediante la aplicación de productos que favorecen la formación de nuevo hueso.